A LA LUZ DEL CANDIL

09.09.2014 08:39

A la luz del candil

1927 

 

Letra: Julio Navarrine Música: Carlos Vicente Geroni Flores
―Carlos Romualdo Gardes “Carlos Gardel”

 

 

¿Me da su permiso, señor comisario? 
Disculpe si vengo muy mal entrazao, 
yo soy forastero y he caído al Rosario, 
llevando a los vientos un buen entripao. 
Quizás usted piense que soy un matrero; 
yo soy gaucho honrado a carta cabal. 
No soy ni borracho, ni soy un cuatrero, 
¡Señor comisario... yo soy criminal! 

¡Arrésteme, sargento, 
y póngame cadenas! 
¡Si soy un delincuente, 
que me perdone Dios! 

Yo he sido un criollo bueno, 
me llamo Alberto Arenas. 
¡Señor... me traicionaban, 
y los maté a los dos! 
Mi china fue malvada, 
mi amigo era un sotreta; 
mientras me fui a otro pago 
me basureó la infiel. 
Las pruebas de la infamia 
las traigo en la maleta: 
¡las trenzas de mi china 
y el corazón de él! 

¡Apriete, sargento, que no me retobo! 


Yo quiero que sepan la verdad de a mi:
la noche era oscura como boca'e lobo; 
testigo, solito, la luz de un candil. 
Total, casi nada: un beso en la sombra,
dos cuerpos cayeron, y una maldición. 
Y allí, comisario, si usted no se asombra, 
yo encontré dos vainas para mi facón. 

¡Arrésteme, sargento, 
y póngame cadenas!... 
¡Si soy un delincuente, 
que me perdone Dios!