OJO AL GORILA

01.09.2014 18:20

Ojo al gorila


 Georges Brassens

― Joaquín Carbonell, Joaquín Sabina y Pi de la Serra―

 

(Del Álbum “Carbonell canta a Brassens”; 1996)

 

A través de las anchas rejas de las jaulas de un bello zoo,

contemplaba un grupo de viejas un gorila muy juguetón.

Sin ningún pudor las comadres señalaban cierto lugar,

que como es natural mi madre me ha prohibido aquí citar.

    

Ojo al gori, i, i, iii, la.

 

De repente se abrió la puerta de la jaula del animal;

como es posible que este abierta alguien debió cerrarla mal.

El mono al verse sin grilletes en vez de viva la libertad,

dijo tocándose el paquete hoy pierdo la virginidad.

 

Ojo al gori, i, i, iii, la.

 

El guardián con gesto afligido pensó para sí 'Santo Dios,

es un gorila reprimido, la culpa la tengo yo'.

Y todas las viejas curiosas de que al principio les hablé,

pusieron pies en polvorosa a pesar suyo, yo lo sé.

 

Ojo al gori, i, i, iii, la.

 

Incluso aquellas que miraban al gorila como un Don Juan,

fingieron estar asustadas por aquello del qué dirán.

El fornicio les daba miedo pero ustedes y un servidor,

sabemos que el quiero y no puedo es un suplicio mucho peor.

Ojo al gori, i, i, iii, la.

 

Todo el mundo alocadamente huye lejos del animal,

salvo una vieja indiferente y un joven juez sin moral.

El mono al ver el fracaso y que todos huyen de el,

empezó a acelerar el paso hacia la vieja y hacia el juez.

 

Ojo al gori, i, i, iii, la.

 

'Bah'  decía la solterona, 'Como un mono me va a querer,

si al menos fuese yo una mona pero soy toda una mujer'.

Y el juez pensaba insobornable 'Que el elegido sea yo,

es completamente improbable', ya veremos luego que no.

 Ojo al gori, i, i, iii, la.

 

 

(Recitado)

Supongamos por un instante que igual que el mono debe usted,

elegir como dulce amante bien a una vieja, bien a un juez.

Pienso que si esta alternativa la debiera decidir yo,

la vieja aun sin ser atractiva sería objeto de mi elección.

 

Ojo al gori, i, i, iii, la.

 

Pero aunque el bueno del gorila sea Tarzan haciendo el amor,

por el contrario cuando cavila da más gatillazos que yo.

Conque en vez de optar por la vieja como haríamos usted o yo,

agarrando al juez de una oreja bajo un árbol se lo llevo.

 

Ojo al gori, i, i, iii, la.

 

Lo que viene después es algo que hubiera querido contar,

pero me estimo en lo que valgo y no quiero degenerar.

Basta decir que el juez gemía y que luego empezó a gritar,

como el hombre que aquel mismo día el había mandado a ahorcar.

 

Ojo al gori, i, i, iii, la.