VIENTOS DEL PUEBLO

01.09.2014 18:27

Vientos del pueblo me llevan

 

Miguel Hernández Gilabert "Miguel Hernández"

Jarcha

 

Vientos del pueblo me llevan,
vientos del pueblo me arrastran,
me esparcen el corazón
y me aventan la garganta.

 

Los bueyes doblan la frente,
impotentemente mansa,
delante de los castigos
los leones la levantan.

 

No soy un de pueblo de bueyes,
que soy de un pueblo que embargan
yacimientos de leones,
desfiladeros de garras,
y cordilleras de toros
con el orgullo en el asta.

 

Nunca medraron los bueyes
en los páramos de España.
¿Quién habló de echar un yugo
sobre el cuello de esta raza?

¿Quién ha puesto al huracán
jamás ni yugos ni trabas,
ni quién al rayo detuvo
prisionero en una jaula?

 

Asturianos de braveza,
vascos de piedra blindada,
valencianos de alegría
y castellanos de alma,
labrados como la tierra
y airosos como las alas.

 

Andaluces de aceituna,
nacidos entre guitarras
y forjados en los yunques
torrenciales de las ansias.

 

Extremeños de centeno,
gallegos de lluvia y calma,
catalanes de firmeza,
aragoneses de casta.


Murcianos de dinamita
frutalmente propagada,
leoneses, navarros, dueños
del hambre, el sudor y el hacha;
reyes de la minería,
señores de la labranza.

Hombres que entre las raíces,
como raíces gallardas,
vais de la vida a la muerte,
vais de la nada a la nada.

Yugos os quieren poner
gentes de la hierba mala,
yugos que habréis de dejar
rotos sobre sus espaldas;
crepúsculo de los bueyes
está despuntando el alba.

 

Los bueyes mueren vestidos
de humildad y olor de cuadra;
las águilas, los leones
y los toros de arrogancia.

La agonía de los bueyes
tiene pequeña la cara,
la del animal varón
toda la creación agranda.