VIENTOS DEL PUEBLO

01.09.2014 18:27

Vientos del pueblo me llevan

 

Miguel Hernández Gilabert "Miguel Hernández"

Jarcha

(Grupo musical, creado en el año 1972 en Huelva, por Maribel Martín, Lola Bon, Antonio A. Ligero, Ángel Corpa, Crisanto Martín, Gabriel Trabé y Rafael Castizo.)

 

Vientos del pueblo me llevan, 
vientos del pueblo me arrastran, 
me esparcen el corazón 
y me aventan la garganta.

 

Los bueyes doblan la frente, 
impotentemente mansa, 
delante de los castigos 
los leones la levantan. 


No soy un de pueblo de bueyes, 
que soy de un pueblo que embargan 
yacimientos de leones, 
desfiladeros de garras,

y cordilleras de toros 
con el orgullo en el asta. 


Nunca medraron los bueyes 
en los páramos de España.

¿Quién habló de echar un yugo 
sobre el cuello de esta raza?

 
¿Quién ha puesto al huracán 
jamás ni yugos ni trabas, 
ni quién al rayo detuvo 
prisionero en una jaula?

 

Asturianos de braveza, 
vascos de piedra blindada, 
valencianos de alegría 
y castellanos de alma,

labrados como la tierra 
y airosos como las alas.

 

Andaluces de aceituna, 
nacidos entre guitarras 
y forjados en los yunques 
torrenciales de las ansias.

 

Extremeños de centeno, 
gallegos de lluvia y calma, 
catalanes de firmeza, 
aragoneses de casta.


Murcianos de dinamita 
frutalmente propagada, 
leoneses, navarros, dueños 
del hambre, el sudor y el hacha;

reyes de la minería, 
señores de la labranza.

 
Hombres que entre las raíces, 
como raíces gallardas, 
vais de la vida a la muerte, 
vais de la nada a la nada.

 

Yugos os quieren poner 
gentes de la hierba mala, 
yugos que habréis de dejar 
rotos sobre sus espaldas;

crepúsculo de los bueyes 
está despuntando el alba.

 

Los bueyes mueren vestidos 
de humildad y olor de cuadra; 
las águilas, los leones 
y los toros de arrogancia.

 
La agonía de los bueyes 
tiene pequeña la cara, 
la del animal varón 
toda la creación agranda.

 

Si me muero, que me muera 
con la cabeza muy alta; 
muerto, veinte veces muerto, 
la boca contra la grama;

tendré apretados los dientes 
y decidida la barba.

 

Cantando espero a la muerte, 
que hay ruiseñores que cantan 
encima de los fusiles 
y en medio de las batallas. (bis)